Hemos sido distinguidos con otra colaboración especial, la de la Hung Sing Martial Arts School, dirigida por Tai Sifu Niel Willcott, cuya breve biografía podéis consultar más abajo tal y como aparece en su página web http://www.hungsing.co.uk/. Tai Sifu Niel Willcott nos ha autorizado a reproducir los artículos que en ella aparecen y, para abrir fuego, hemos elegido éste cuya autoría, aunque no lo especifica la fuente, creemos que corresponde al propio G.M. Doc-fai Wong. Que lo disfrutéis.
Niel Willcott es el máximo responsable Hung Sing Martial Arts School, ubicada en Inglaterra. En Octubre de 2.011, el Gran Maestro Doc-fai Wong viajó a Inglaterra para examinarle y obtuvo el Nivel II del Grado Superior Avanzado (nueve grados por encima del cinturón negro), siendo la única persona que ha alcanzado ese rango en Europa.
Niel comenzó a estudiar artes marciales a la edad de cuatro años. Su primer estilo fue el judo, inscribiéndose en un club local de Warrington donde estuvo desde los cuatro hasta los ocho años. Allí fue donde le introdujeron en los barridos, proyecciones, técnicas de grappling y derribos. Después se mudó a un nuevo domicilio, donde estudió dos estilos de karate simultáneamente; una se llamaba Ken Ui Kia Karate y era una rama local moderna del Karate Shotokan. En esas clases adquirió experiencia en el combate de semi-contacto convencional. Fue en ese periodo cuando el Kick-boxing se hizo muy popular. Ese tipo de escuelas de karate fueron precursoras de las clases actuales de Kick-boxing. El otro estilo de Karate era estilo hermano del Goji-Ryu; el entrenamiento era duro e incluía el acondicionamiento de las manos y las muñecas. Continuó en esas clases hasta que se mudó de Warrington a Cambridge, a los 16 años de edad. Fue entonces cuando se introdujo en el Tae Kwon Do , de la mano del Maestro Karn, en su sede de Hungtingdon. En esa época también empezó a estudiar Ju-Jitsu, donde aprendió muchas técnicas de control de las articulaciones y de grappling. Siguió con ambas disciplinas hasta los 19 años de edad.
A continuación, se mudó a Norwich en 1.996. Allí encontró un gran centro de artes marciales, donde se enseñaban más de 22 estilos. Estuvo trabajando allí, llevando el bar a tiempo parcial, durante tres años. Ello le proporcionó información valiosa sobre el trabajo que se realizaba en diferentes grupos de artes marciales, su filosofía y sus técnicas de combate. Esa fue la primera oportunidad que tuvo de aprender artes marciales chinas. Se introdujo en un estilo de Kung Fu denominado Choy Li Fut y adicionalmente también estudió un estilo de Ninjiu llamado Budo Taijuisu. Con ese grupo asistió a numerosos seminarios por toda Inglaterra. Finalmente, cesó su entrenamiento en Ninjisu, para concentrarse plenamente en su Kung Fu
Su maestro de kung fu entonces cayó enfermo. Niel y Jo Hardy habían progresado en el grupo conviertiéndose en dos de los mejores estudiantes. Cuando su maestro ya no pudo seguir enseñando, su alumnos abandonaron. Pero Niel y Jo todavía deseaban aprender el estilo y en ese momento contactaron con su actual profesor, el Gran Maestro Doc-fai Wong. El Gran Maestro Wong es el profesor de Choy Li Fut Kung Fu de más alto nivel en activo en el mundo. En 1999, Niel y Jo se convirtieron en sus alumnos y representantes en el Reino Unido. Desde 1999 hasta la actualidad han sido y siguen siendo discipulos fieles y dedicados del Gran Maestro Doc-Fai Wong.
En el 2003, Niel y Jo se examinaron para poder ostentar los flecos de color negro. Este el escalón superior dentro del nivel avanzado en la Plum Blossom International Federation. En ese momento, sólo cuatro personas, incluyéndoles a ellos, habían superado ese examen en Europa. Los flecos de color negro se encuentran diez grados por encima del nivel de cinturón negro.
En 2010, el Gran Maestro viajó a Inglaterra para examinar a dos estudiantes de la Hung Sing Martial Arts School para el nivel de flecos negros. Ahora, sólo seis personas han superado esta prueba de kung fu en Europa.
A continuación, se mudó a Norwich en 1.996. Allí encontró un gran centro de artes marciales, donde se enseñaban más de 22 estilos. Estuvo trabajando allí, llevando el bar a tiempo parcial, durante tres años. Ello le proporcionó información valiosa sobre el trabajo que se realizaba en diferentes grupos de artes marciales, su filosofía y sus técnicas de combate. Esa fue la primera oportunidad que tuvo de aprender artes marciales chinas. Se introdujo en un estilo de Kung Fu denominado Choy Li Fut y adicionalmente también estudió un estilo de Ninjiu llamado Budo Taijuisu. Con ese grupo asistió a numerosos seminarios por toda Inglaterra. Finalmente, cesó su entrenamiento en Ninjisu, para concentrarse plenamente en su Kung Fu
Su maestro de kung fu entonces cayó enfermo. Niel y Jo Hardy habían progresado en el grupo conviertiéndose en dos de los mejores estudiantes. Cuando su maestro ya no pudo seguir enseñando, su alumnos abandonaron. Pero Niel y Jo todavía deseaban aprender el estilo y en ese momento contactaron con su actual profesor, el Gran Maestro Doc-fai Wong. El Gran Maestro Wong es el profesor de Choy Li Fut Kung Fu de más alto nivel en activo en el mundo. En 1999, Niel y Jo se convirtieron en sus alumnos y representantes en el Reino Unido. Desde 1999 hasta la actualidad han sido y siguen siendo discipulos fieles y dedicados del Gran Maestro Doc-Fai Wong.
En el 2003, Niel y Jo se examinaron para poder ostentar los flecos de color negro. Este el escalón superior dentro del nivel avanzado en la Plum Blossom International Federation. En ese momento, sólo cuatro personas, incluyéndoles a ellos, habían superado ese examen en Europa. Los flecos de color negro se encuentran diez grados por encima del nivel de cinturón negro.
En 2010, el Gran Maestro viajó a Inglaterra para examinar a dos estudiantes de la Hung Sing Martial Arts School para el nivel de flecos negros. Ahora, sólo seis personas han superado esta prueba de kung fu en Europa.
Niel viaja a China, America y Europa siguiendo a su Maestro, al cual lleva viendo dos o tres veces al año durante los últimos 11 años. Tiene la excepcional posición y privilegio de ser un estudiante a puerta cerrada del Gran Maestro con una invitación abierta para permanecer en su casa en China y aprender de él, honor por el que está tremendamente agradecido. Actualmente, está trabajando en un plan de estudios personalizado con el Gran Maestro, con el objetivo de adquirir el nivel de Maestro dentro de la Federación.
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Choy Li Fut Kung Fu
Durante mi participación en torneos y exhibiciones a través de los Estados Unidos, he visto muchas formas y combates de diferentes artes marciales. Desafortunadamente, pocas personas enfatizan la concentración y la intención a través de sus ojos cuando realizan los movimientos. Son demasiados los que tienen la mala costumbre de mirar al suelo cuando ejecutan las formas, en vez de a su oponente.
El combate en el Kung-fu
La mayoría de los practicantes de estilos tradicionales japoneses y de Okinawa son conscientes de la cuestión de la intención y la concentración (foco) en un blanco imaginario. Puede que ello derive de su concepto “un golpe-un muerto”. Si pretendemos que nuestro primera técnica sea decisiva, entonces hay que centrarse en el objetivo.
Muchos practicantes de estilos chinos tradicionales únicamente trabajan las secuencias de sus formas y los movimientos, olvidándose del objetivo imaginario a golpear. Los practicantes de wushu son una excepción ya que son bastante buenos proyectando su intención y espíritu.
Algunos maestros entienden el concepto de foco e intención pero, o bien no lo explican a sus estudiantes, o los estudiantes no prestan atención a sus explicaciones. Por mi parte, enseño lo que mi maestro, Woo Van-Cheuk enseñaba. El dice que siempre hay que mirar primero a los ojos de un artista marcial. Los ojos reflejan la confianza de la persona, o su ausencia, y también muestran la concentración en sus técnicas de combate.
Tus ojos afectan directamente a tu fuerza y determinación. Por ello, un buen artista marcial debe trabajar su expresión visual antes que otros factores como, por ejemplo, sus posiciones.
En los combates, tu ojos te pueden proporcionar mayor valor. Por ejemplo, ¿nunca os habéis encontrado con un oponente que os miraba con tal determinación que hacia que dieseis marcha atrás en la pelea? Los boxeadores se comportan así con sus contrincantes todo el tiempo, mostrando determinación y una apariencia temible. No piensan en que puedan ser golpeados, lo que se refleja en su intención y concentración. La expresión visual de un boxeador Thai a menudo intimida de tal manera a su oponente que le proporciona ventaja en el combate.
Muchos practicantes de estilos chinos tradicionales únicamente trabajan las secuencias de sus formas y los movimientos, olvidándose del objetivo imaginario a golpear. Los practicantes de wushu son una excepción ya que son bastante buenos proyectando su intención y espíritu.
Algunos maestros entienden el concepto de foco e intención pero, o bien no lo explican a sus estudiantes, o los estudiantes no prestan atención a sus explicaciones. Por mi parte, enseño lo que mi maestro, Woo Van-Cheuk enseñaba. El dice que siempre hay que mirar primero a los ojos de un artista marcial. Los ojos reflejan la confianza de la persona, o su ausencia, y también muestran la concentración en sus técnicas de combate.
Tus ojos afectan directamente a tu fuerza y determinación. Por ello, un buen artista marcial debe trabajar su expresión visual antes que otros factores como, por ejemplo, sus posiciones.
En los combates, tu ojos te pueden proporcionar mayor valor. Por ejemplo, ¿nunca os habéis encontrado con un oponente que os miraba con tal determinación que hacia que dieseis marcha atrás en la pelea? Los boxeadores se comportan así con sus contrincantes todo el tiempo, mostrando determinación y una apariencia temible. No piensan en que puedan ser golpeados, lo que se refleja en su intención y concentración. La expresión visual de un boxeador Thai a menudo intimida de tal manera a su oponente que le proporciona ventaja en el combate.
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| Gran Maestro Doc-fai Wong |
En las artes marciales internas Chinas, como el Tai Chi Chuan o el Hsing-I, se habla de “respirar” el chi o espíritu de tu contrincante mirándolo con ojos iracundos. La expresión “ojos iracundos” describe en las artes marciales Chinas el aumento de la intención a través de centrar la mirada. De esta intención nacida de los “ojos iracundos” se deriva un mayor poder físico.
Otra palabra para intención es yi. Los practicantes de Tai chi usan yi en de la mera fuerza física, derrotando primero a sus oponentes mentalmente, para terminar con ellos después con un mínimo de fuerza física. El yi está también conectado con el chi. Los viejos maestros de Tai chi decían que si se utiliza el yi correctamente, nos volvemos más fuertes mientras que nuestro oponentes se hace más débil. Antes de poder utilizar el yi, debemos usar primero nuestros ojos para mirar el objetivo. Si no miramos nuestro objetivo, ya sea imaginario o real, nuestro yi no surgirá. Cuando miramos a nuestro oponente, no es con una simple mirada casual. Debemos pensar en alcanzar el blanco, para que nuestro yi realice la misma conexión. Entonces, nuestra intención y yi unidos a nuestro chi, nos proporcionarán mas jing, o energía para el combate.
Nuestros ojos también son puntos de salida para el Shen o espíritu. Las personas con bajo espíritu, debido a que están deprimidos o enfermos, tienen sus ojos cansados, sin claridad y sin brillo. Se puede afirmar de manera inmediata que esas personas también carecen de energía mental y física. Por otro lado, las personas sanas y felices muestran su espíritu y vitalidad a través de sus ojos. Las personas enojadas también muestran shen. A menudo, parece que emana fuego a través de sus ojos.
Los artistas marciales deben desarrollar los ojos iracundos para situaciones de combate y la práctica de formas. Hacerlo cuando practiquéis vuestras formas. Cuando sea necesario en situación de combate o de autodefensa, surgirá de manera natural. Los ojos deben estar siempre mirando al oponente, de la misma forma que lo haría un perro guardián a alguien que penetrase en su territorio. Por supuesto, no hay que mirar fijamente de manera tan dura que haga que nos pongamos rígidos y tensos. La forma correcta de expresar la intención es enfocar al objetivo con confianza y determinación.
En el Tai chi las personas también deber ser cuidadosas con donde dirigen sus ojos. Las traducciones sobre el Tai chi describen cómo los ojos siguen a la mano. Muchas personas han malinterpretado esos textos y creen que sólo deben mirar a su mano, en vez de mirar más allá, que es donde se encuentra el objetivo. Hay que mirar en la dirección de las manos, pero no detenerse en ellas.
Una buena manera de desarrollar el shen, expresado a través de los ojos, es mediante el entrenamiento al aire libre de la postura de caballo cuadrado. Hay que centrarse en un árbol distante y tratar de no parpadear, empezando gradualmente, primero alrededor de un minuto y progresar hasta cinco minutos sin parpadear. Si sólo podemos practicar bajo techo, permanecer en caballo cuadrado mirando a través de un largo pasillo o hacia fuera por un ventana, y centrarse en un objeto distante. Yo prefiero mirar algo de color verde. Este color no hiere los ojos tanto como otros colores brillantes. También hay que asegurarse de no mirar fijamente de forma demasiado intensa a ese objeto ya que esto provocará que nuestros ojos lagrimeen y nos dará dolor de cabeza. Mantenerse relajados y utilizar la intención generada en la mente. Una vez que practiquemos durante varias semanas, aplicarlo en la practica de nuestras formas y en los combates. Deberíamos notar una gran mejora.
Y si se tiene el hábito de mirar hacia abajo cuando practicamos las formas, intentar que alguien nos vigile y nos recuerde que no hay que mirar al suelo. Se trata de un hábito que a veces cuesta mucho superar.
Otra palabra para intención es yi. Los practicantes de Tai chi usan yi en de la mera fuerza física, derrotando primero a sus oponentes mentalmente, para terminar con ellos después con un mínimo de fuerza física. El yi está también conectado con el chi. Los viejos maestros de Tai chi decían que si se utiliza el yi correctamente, nos volvemos más fuertes mientras que nuestro oponentes se hace más débil. Antes de poder utilizar el yi, debemos usar primero nuestros ojos para mirar el objetivo. Si no miramos nuestro objetivo, ya sea imaginario o real, nuestro yi no surgirá. Cuando miramos a nuestro oponente, no es con una simple mirada casual. Debemos pensar en alcanzar el blanco, para que nuestro yi realice la misma conexión. Entonces, nuestra intención y yi unidos a nuestro chi, nos proporcionarán mas jing, o energía para el combate.
Nuestros ojos también son puntos de salida para el Shen o espíritu. Las personas con bajo espíritu, debido a que están deprimidos o enfermos, tienen sus ojos cansados, sin claridad y sin brillo. Se puede afirmar de manera inmediata que esas personas también carecen de energía mental y física. Por otro lado, las personas sanas y felices muestran su espíritu y vitalidad a través de sus ojos. Las personas enojadas también muestran shen. A menudo, parece que emana fuego a través de sus ojos.
Los artistas marciales deben desarrollar los ojos iracundos para situaciones de combate y la práctica de formas. Hacerlo cuando practiquéis vuestras formas. Cuando sea necesario en situación de combate o de autodefensa, surgirá de manera natural. Los ojos deben estar siempre mirando al oponente, de la misma forma que lo haría un perro guardián a alguien que penetrase en su territorio. Por supuesto, no hay que mirar fijamente de manera tan dura que haga que nos pongamos rígidos y tensos. La forma correcta de expresar la intención es enfocar al objetivo con confianza y determinación.
En el Tai chi las personas también deber ser cuidadosas con donde dirigen sus ojos. Las traducciones sobre el Tai chi describen cómo los ojos siguen a la mano. Muchas personas han malinterpretado esos textos y creen que sólo deben mirar a su mano, en vez de mirar más allá, que es donde se encuentra el objetivo. Hay que mirar en la dirección de las manos, pero no detenerse en ellas.Una buena manera de desarrollar el shen, expresado a través de los ojos, es mediante el entrenamiento al aire libre de la postura de caballo cuadrado. Hay que centrarse en un árbol distante y tratar de no parpadear, empezando gradualmente, primero alrededor de un minuto y progresar hasta cinco minutos sin parpadear. Si sólo podemos practicar bajo techo, permanecer en caballo cuadrado mirando a través de un largo pasillo o hacia fuera por un ventana, y centrarse en un objeto distante. Yo prefiero mirar algo de color verde. Este color no hiere los ojos tanto como otros colores brillantes. También hay que asegurarse de no mirar fijamente de forma demasiado intensa a ese objeto ya que esto provocará que nuestros ojos lagrimeen y nos dará dolor de cabeza. Mantenerse relajados y utilizar la intención generada en la mente. Una vez que practiquemos durante varias semanas, aplicarlo en la practica de nuestras formas y en los combates. Deberíamos notar una gran mejora.
Y si se tiene el hábito de mirar hacia abajo cuando practicamos las formas, intentar que alguien nos vigile y nos recuerde que no hay que mirar al suelo. Se trata de un hábito que a veces cuesta mucho superar.



























